No se me ocurrirá callarte,
permaneceré a tu lado por si necesitas ayuda. No se me ocurrirá cuestionarte,
porque estoy segura de que tienes motivos, aunque en ese momento los desconozca.
No te soltaré la mano cuando dudes, cuando no entiendas el mundo y la ira te
invada sin que puedas cambiar nada. No dejaré que te caigas, ni impediré que
vueles. No te mentiré, ni te dejaré de decir la verdad. No esquivaré tú mirada
cuando necesites enfrentarme, y no dudaré en plantarte cara si estás equivocada. Serás
mi prioridad cuando tengas que serlo, no cuando yo lo decida, ni cuando tú lo
quieras. Seré consciente de tus necesidades, y te ayudaré en todo lo que esté en
mi mano solo porque alguien como tú lo merece. No hablaré de promesas, te encontrarás con los
hechos. Te traeré comida, drogas y pañuelos, y me quedaré a tu lado hasta que
estés mejor. No me olvidaré de lo que te preocupe, sí de tu cumpleaños. Te regalaré aquello que me recuerde a ti solo para que sepas que te he pensado. Te abrazaré
fuerte, durante el tiempo que necesites y las veces que lo requieras. Me ocuparé
de todo cuando la vida te pese, o cuando te resulte más difícil que a mí. Te daré un espacio donde ser tú misma. Te ignoraré cuando te
menosprecies y te aplaudiré cuando te consideres la mejor del mundo. Te pediré
que me exijas y que me des todo lo bueno que tienes para ofrecer.
Te querré bien.